• En 1994, con un retro en la Cinemateca francesa, publiqué un libro titulado VARDA BY AGNÈS. 25 años después, se le da el mismo título a mi película hecha de imágenes en movimiento y palabras, con el mismo proyecto: dar claves sobre mi cuerpo de trabajo. Doy mis propias llaves, mis pensamientos, nada pretencioso, solo llaves.
    La película tiene dos partes, dos siglos.
    El siglo XX desde mi primer largometraje LA POINTE COURTE en 1954 hasta el último en 1996, CIENTO Y UNA NOCHE. En el medio, hice documentales, largometrajes, cortos y largos.
    La segunda parte comienza en el siglo XXI, cuando las pequeñas cámaras digitales cambiaron mi enfoque de los documentales, de GLEANERS AND I en 2000 a FACES PLACES, codirigido con JR en 2017. Pero durante ese tiempo, creé principalmente instalaciones de arte, trípticos atípicos, chozas de cine y yo seguí haciendo documentales, como THE BEACHES OF AGNÈS.
    En medio de las dos partes, hay un pequeño recordatorio sobre mi primera vida como fotógrafo.
    He hecho una gran variedad de películas en mi vida. Así que necesito decirte lo que me llevó a hacer este trabajo durante tantos años.
    Tres palabras son importantes para mí: inspiración, creación, compartir.
    La INSPIRACIÓN es por qué haces una película. Las motivaciones, ideas, circunstancias y acontecimientos que despiertan un deseo y te pones a trabajar para hacer una película.
    CREACIÓN es cómo haces la película. ¿Qué medios usas? Que estructura ¿Solo o no solo? ¿En color o no en color? La creación es un trabajo.
    La tercera palabra es COMPARTIR. No haces películas para verlas solo, haces películas para mostrarlas. Un cine vacío: ¡la pesadilla de un cineasta!
    La gente está en el corazón de mi trabajo. Gente real. Así es como siempre me he referido a las personas que filmo en las ciudades o en el campo.
    Cuando filmas algo, un lugar, un paisaje, un grupo de personas, incluso si el tema es específico, lo que tomaste indica tu proyecto más profundo.Me gusta reunir la realidad y su representación. Pero también me gusta yuxtaponer imágenes en movimiento e imágenes fijas, en video y en fotografía.

  • «Otra carta de amor de un Chaplin moderno dirigida a Palestina.»
    –Deborah Young; The Hollywood Reporter

    «Un homenaje a la vitalidad crítica del cine.»
    –Carlos Bonfil: La Jornada

    «Aguda comedia humana realizada por el Jacques Tati palestino»
    –Luciano Monteagudo: Diario Página 12

    «Un cuento burlesco en el que se explora la identidad, la nacionalidad y la pertenencia, en el que Elia Suleiman plantea una pregunta fundamental: «¿Dónde puede sentirse uno en su casa?»
    –EnFilme

    «El director palestino, Elia Suleiman, continua deleitandose con las nimiedades y los disparates de la vida diaria que se presentan a través de viñetas de la vida en el hogar y estando lejos de éste.» 
    –Jay Weissberg: Variety

  • «If Faust manifests something, is Bussmann’s acute and assertive way of creating stories, which establishes a beautiful conversation between dialogue and images.»
    —El espectador imaginario

    «The shadowed border between human and non-human perception is one of Fausto’s sustained topics of interrogation.»
    —Peter Goldberg: Slant Magazine

    «Fausto puts a striking and abstract spin on a familiar fable.»
    —Kevin Ritchie: Now Toronto

    «In Bussmann’s film, and the anthropological cinema to which it loosely belongs, the limits of human perception are tied up with the gaps in rigid, supposedly “objective” colonial belief systems.»
    —Josh Cabrita: Cinema Scope 

  • «Es un documental que en realidad es una reflexión […] la historia convertida en algo poético. Es un film inmersivo y muy personal […] las grabaciones que vemos son fascinantes.»
    – Owen Gleiberman: Variety

    «Poética, melancólica reflexión sobre el paso del tiempo y las revoluciones que pudieron haber sido y no fueron. (…) trasciende largamente su punto de partida para establecer un diálogo íntimo entre lo personal y lo público.»
    – Luciano Monteagudo: Diario Página 12

    «Un ensayo cinematográfico fascinante (…) Salles deconstruye con empatía el acto de grabar.»
    – Bill Stamets: Chicago Sun-Times

  • «Un tributo de la lucidez a la memoria. A la memoria de rostros y lugares, películas entrañables, terruños y ciudades frecuentados infatigablemente, fotografías de familia, largas amistades y amores desaparecidos (…) un documental formidable.»
    – Carlos Bonfil: La Jornada

    «Documental road movie totalmente encantador (…) Un homenaje alegre a la importancia de crear arte y la obligación de celebrar la vida.»
    – Allan Hunter: Screendaily

    «Película feliz, pero también melancólica (…) contiene un gesto humanista de primer orden, una dulzura que nos anima a conservar la fe en el cine como guía luminosa en tiempos de oscuridad.»
    – Manu Yáñez: Fotogramas

    «Encantadora (…) Agnès Varda, en la gloria de sus años dorados, se ha convertido en una maga humanista (…) ‘Visages Villages’ hace una declaración poderosa sobre el tipo de sociedad en la que nos estamos convirtiendo.»
    – Owen Gleiberman: Variety

  • «Claire Denis nos ofrece (y sorprende) en esta coproducción entre Francia y Camerún, una película dura, áspera, incómoda y hasta antipática, que se desarrolla en un entorno que tradicionalmente ha pertenecido al pueblo negro, pero al que llegó el pueblo blanco para decirles lo que tenían que hacer y decir».
    — Extracine

    «Nacido de la idea de adaptar la novela «The Grass is Singing» de Doris Lessing (proyecto apreciado tanto por Isabelle Huppert como por Claire Danis), la película – cuyo guión fue escrito por la realizadora y por la debutante Marie N’Diaye – se ha convertido rápidamente en una historia actual e intemporal, donde resuenan las páginas de la escritora Premio Nobel, e incluso las experiencias del hermano de Doris Lessing, que, como la protagonista del filme continuó – contra el parecer de todos – a cultivar en Rodesia, incluso cuando, por su propia seguridad, habría debido abandonar el país».
    — Gabriele Bacaro: Cineuropa

    «En la que debe ser su obra maestra, Claire Denis filma la piel del continente africano como si fuera la de Maria: en el demente acto de resistencia de esta mujer pequeña y furiosa, a la que una grandiosa Isabelle Huppert encarna con su hostilidad habitual, existe la historia de una tierra contradictoria, que lucha contra los que intentan borrar su cultura pero no pueden evitar copiar sus peores vicios. Es la tierra de los locos, y White Material, con todo su misterio y toda su belleza, nos habla de lo lejos que podemos llegar cuando cruzamos la línea que nos separa del delirio; cuando, en fin, creemos ser Dios y solo somos esclavos de nuestra imagen divina».
    — Sergi Sánchez: Fotogramas

  • « El cuarto prohibido resulta en un trance agobiante, un balcón sin asideros que se asoma directamente al desconcierto, pero cuyo arrojo autoral, estético y estructural se aleja de manera fascinante de cualquier otra película de [ese] año, o de cualquier otro».
    – Sergio Huidobro: Icónica

    «El cuarto prohibido es una matryoshka cinemática de relatos dentro de más relatos. Relatos de cuevas y nieve, de doppelgangers, de demonios y dioses de dos caras, de sacrificios volvánicos y parejas mosntruosas, de cirujía cerebral y locura».
    – Mark Kermode: The Guardian

    «No hay nada ordinario en El cuarto prohibido (. . .) es el tipo de opus que derrite mentes que se puede esperar de Guy Maddin, cuya colaboración con Evan Johnson merece la insignia de una de las películas más extravagatemente bizarras jamás hecha».
    – Tim Robey: The Telegraph

    «Aún hay sitio para el cine de vanguardia, y así es como Guy Maddin ha seguido afianzando el estatus de director de culto con personalidad irrenunciable ante el asombro de algunos y la incomprensión de muchos. Pues bien, «The Forbidden Room» podríamos señalarla como la cima de su inclasificable obra hasta la fecha, un épico mind-blowing que eleva al cubo su radical y transgresora esencia, cuyo objetivo no es otro que honrar el cine mudo y clásico perdido. Cine, arte y descaro, en estado único, febril y desbocado, pero ante todo puro».
    – Joan Sala: FilmIn

  • Imagen: Cosmos-A

    COSMOS

    Producida por Paulo Branco y rodada en Portugal, COSMOS es una adaptación libre de la
    novela homónima de Witold Gombrowicz, que parte como una intriga policial donde se da
    seguimiento a una serie de pistas, muchas de ellas irrelevantes, que permiten establecer
    correspondencias y oposiciones entre las mujeres, bocas, animales, sueños, o situaciones.
    El hallazgo de un gorrión colgado de un árbol es la pista que lleva al escritor joven y su
    amigo (gran pareja cómica a la manera de los personajes de Beckett), quienes llegan a una
    casa de clase media “burguesa” como inquilinos, a ahondar en esta investigación
    motivadora y pasional.

    Zulawski, director entre otras de “Posesión”, “Mis noches son más bellas que tus días y “La
    fidelidad”, estas últimas protagonizadas por Sophie Marceau, es un cineasta reconocido
    por dramas tormentosos de cariz freudianos o épicas en tiempos de oscurantismo. En
    COSMOS mantiene el espíritu de la novela de Gombrowicz, y libera una clara influencia del
    humor a lo Samuel Beckett o Eugene Ionesco, dotando a la historia de una intención que
    la hace ir más allá de lo grotesco, ahondando en las posibilidades de puesta en escena y
    narración para construir una idea de realidad.
    La forma del relato es constantemente corrompida, sobrepasada, subvertida, propiciando
    este nuevo cosmos, devenido en caos y libertad. La casa, habitada por una doméstica
    vestida de monja y de labio extraño, por una hija maniática y enajenada, por una madre
    absorbente y gritona, por un padre vivaz y sibarita, y un novio casi invisible, es el espacio donde se forma una analogía de un mundo excesivo, gobernado por el sin sentido.
    Zulawski mantiene esta histeria inherente a su cine, en ese desborde de sentimientos y
    pasiones, en esa expresividad de los gestos de ira, extrañeza o frustración, pero desde lo
    cómico y burlesco, desde la exageración y lo teatral.

  • Imagen: Un-lago

    UN LAGO

    «El filme termina por adquirir la misma cualidad onírica que ostenta el relato, la sensación de haber asistido a un cuento soñado, una historia que, tanto por tierna como por descarnada, tanto por íntima como por universal, parece condicionada a permanecer en el corazón y en la memoria del espectador por mucho tiempo».
    — La butaca azul

  • «¿Vivimos en un mundo que ataca sistemáticamente a la felicidad? Esa es una de las rudas preguntas que surgen a la mitad de esa película, cuando se nos muestra a estas dos mujeres llevadas al extremo enmarcadas por el azul de acuario lleno de peces grises».
    – Erick Estrada: Cinegarage

    «Côté crea en Vic y Flo vieron un oso un drama impresionista cuyo significado es claro en los temas del envejecimiento y la soledad, pero ante la incapacidad de explicar la muerte, se mantiene hermético y visionario. Côté no propicia que la cinta se abra por su cuenta; es un ejercicio de participación donde las preguntas de la audiencia sostienen el diálogo y el asombro lo frustra, pero nos mantiene en un éxtasis onírico».
    – Alonso Día de la Vega: Excelsior

    Côté es maestro de las compocisiones fuertes, de retratos, y pequeños e inteligente decorados y su experimentos con el documental parecen haber agudizado su profunda visión. «Vic + Flo» es un cine peculiar a lo largo y a lo ancho, un amor finito presentando como película de terror y decididamente como una historia de amor físico».
    – Ray Pride: New City Film