• « La Casa Lobo explora la propia idea de hogar, de familia, como algo perverso y al mismo tiempo acogedor, un lugar necesario al que volver siempre, pero en el que se esconden y nacen nuestros miedos más profundos. En todo caso, y más allá de interpretaciones psicoanalíticas, la película es un ejercicio magistral de construcción y exploración cinematográfica de un espacio, que a la velocidad del stop-motion, no deja nunca de mutar, y que es mucho más que un escenario en el que albergar la trama. Aquí, los personajes y la casa son un todo, la casa es personaje, los personajes son el hogar, y todo ello es al mismo tiempo el proceso de documentación del proceso de realización de la película, que no solo no esconde, sino que evidencia, la manipulación manual de los espacios, las figuras, y los dibujos. La película contiene además un aterrador viaje hacia una suerte de realismo perverso, que más aterrador es conforme más se acerca a una representación realista o veraz. Es esa tensión de lo real como algo terrorífico lo que habita en el corazón de La Casa Lobo. Lo terrorífico no es solo ese hogar perverso, sino la forma en la que ese hogar y sus habitantes se parecen cada vez más a los humanos que los crearon y a los que los contemplan. En ese viaje hacia el realismo, los personajes de La Casa Lobo se convierten en seres más extraños, más oscuros, más siniestros. Más nosotros que nosotros mismos..»
    – Gonzalo de Pedro: Otros Cines España

    «Cada imagen de su película visualmente asombrosa y horrorosa (. . .) La película explora, de manera visceral, cómo una cosa puede transformarse en otra a través de un proceso muy fluido, convirtiendo cualquier momento en un rincón oscuro”.
    – The New York Times

    “Un viaje al submundo de las fantasías (pesadillas) más oscuras concebido con una creatividad apabullante”.
    – Otros cines

    “La casa lobo nos regala una animación que cruza la línea entre lo bello y lo grotesco”.
    – Screen International

    “Un ejercicio hipnótico donde lo que se discute en última instancia es la propia consistencia de la imagen, del cine”.
    – El Mundo

    «La casa lobo ofrece una experiencia inquietante».
    – The Hollywood Reporter


  • «No hay diligencias en este intenso y agudo drama sobre la discordia germano-búlgara. El espíritu de John Ford lo honra».
    — Guy Lodge, Variety

    «Un estupendo estudio existencial de la masculinidad».
    — Revista Sight and Sound

    «Un poderoso drama profundamente humano e intrínsecamente político que recuerda al cine poema Beau Travail de Claire Denis».
    — Daniel Kasman, MUBI Notebook

    «Valeska Grisebach utiliza los tropos del género occidental para contar una historia que resuena a nivel mundial».
    — Peter Kelly, Director de distribución de Cinema Guild

  • «Este retrato de la vida rural dirigido por Yulene Olaizola posee una infinita capacidad de observación y tratamiento sutil en la descripción de ese inmovilismo geográfico y de los motivos que llevan a esos seres siniestros a cerrarse en banda frente al desconcertante avistamiento del exterior. Su conservadora narrativa y su escrupulosa puesta en escena, predominante al minimalismo de orfebrería, otorgan un estatus de implicación con ese anacrónico relato sobre el paso del tiempo y su latente amenaza hacia aquellos que no parecen preocuparse por él, ante la soberbia y la austeridad latentes».
    — F.J Guerrero: Cine Maldito

    «La narrativa está estructurada al rededor de la ausencia y el vacío. Se apunta seguido en dirección a la muerte. Es acerca de la soledad y la desesperanza. Un ejemplo excelente del cine «lento»».
    — Nadin Mai: The Art of Slow Cinema

    «Lo mejor de la película es la fotografía y el juego que realiza la directora al comparar Fogo con los habitantes de la isla, el detenerse en los detalles áridos del lugar, en los rostros enjuntos, en la soledad del paisaje y en la aún más mortal soledad de aquellos no están solos».
    — Irving Torres Yllán: CineNT

  • «Si hay una emoción que Seidl ha demostrado saber expresar a través del lenguaje cinematográfico, esa es la crueldad (. . .) En Pararíso: Amor hace como que se está dedicando a filmar una realidad que existe, que no es ficción, que está sucediendo».
    – Christian G. Carlos: Cinedivergente

    «En ‘Paraíso:Amor’, la cámara de Seidl asiste impasible a la imposibilidad de diálogo entre una mujer de mediana edad que busca el amor en el turismo sexual y un Otro encarnado en un Tercer Mundo destrempado sin otra salida para su supervivencia que la depredación lúbrica. El resultado es una película tan triste y brutal como verdadera, que confrma el exigente afinamiento del tono Seidl».
    – Jordi Costa: Fotogramas

    «Seidl constantemente obliga al espectador a sentirse incómodo. Incomodidad que surge de los paradigmas que revoluciona constantemente».
    – Daniel Cholakian: Cineramaplus

    La película de Seidl se nos presenta en forma de dicotomías: blanco/negro, gordo/flaco, hombre/mujer, rico/pobre (. . .) compleja, desafiante, Paraíso: amor es una cruel exploración de que tan diferente a nosotros nos podemos comportar cuandoe estamos de «vacaciones» y lo mucho que eso dilucida quien realmente somos».
    – Jessica Kiang: Indiewire

  • «La travesía mostrada en largas y apacibles tomas de ambos personajes cruzando los enormes deltas del río, se trastoca la mañana en la que una sorpresa deja al «hombre blanco» indefenso ante el territorio desconocido en el que se encuentra y en el que la soledad, la desesperación, la ansiedad y el descentramiento serán los motores de la lucha por su propia supervivencia».
    — Hans Lucas: EnFilme

    «El río solía ser hombre parece hablarnos sobre una relación, la del protagonista, con todo el entorno que le rodea; pero no sólo un entorno en el que permanece perdido durante los primeros compases del film, sino también aquel que nos remite al folklore y la leyenda cuando, por fin, consigue encontrar rastros de vida humana, de sociedad».
    — Cine Maldito

    «El río solía ser un hombre es una cinta llena de emotividad, que toca el nervio y que de manera muy simple logra hablar de un mundo completamente extraño».
    — Goethe Institute

    «Las imágenes de El río solía ser hombre articulan una plástica de los dominios del delta africano. Desde el encuentro del muchacho hasta la jornada final, el filme es contemplación. La vastedad de la planicie se impone con extensiones de verdor bronceado y rumores de naturaleza en directo. Es una película-atmósfera que acumula texturas visuales y sonoras como si fueran caras y voces».
    — Rodrigo Martínez: Punto en línea

  • «El filme es propositivo, esconde en sus juegos escénicos y rupturas ficcionales la esencia que subyace a la trama: la literatura y el teatro como vías de rehumanización sin perder ese motivo, ese brillo que impulsa a cada uno a vivir el día a día».
    — Aurora Alejandra Lomelí Pérez: Rodando Cine

    «El brillo de los días brilla principalmente en sus diálogos y en la química entres sus dos personajes principales».
    — Domenico La Porta: Cineuropa

    «Un retrato de las vidas que se viven en asilamiento y soledad (. . .) para Covi y Frimmel, no es en los encuentros dramáticos en los que se desarrollan sus personajes, sino en los momentos improvisados de conversación y gestos inesperados».
    — Andrew Schenker: Slant Magazine

  • Siempre que miraba el mapa de mi país, veía una gran incógnita.
    Casi la mitad de él estaba cubierto por un territorio oculto, por un manto verde, del que nada sabía.
    Es el Amazonas, tierra inabarcable, que hemos reducido a unos pocos conceptos.
    Coca, droga, ríos, indios, guerra.
    Realmente no hay nada más allí?
    No hay una cultura, una historia?
    No hay un espíritu que trascienda?
    Los exploradores me enseñaron que sí.
    Aquellos hombres que lo dejaron todo, que arriesgaron todo, para mostrarnos un mundo que no
    podíamos haber imaginado.
    Y que hicieron contacto.
    Ese encuentro se dio en medio de uno de los genocidios más crueles que ha visto la humanidad.
    Puede el hombre, a través del arte y la ciencia, trascender la brutalidad?
    Algunos hombres lo hicieron.
    Los exploradores han contado su historia.
    Pero los nativos no.
    Su historia es esta.
    Un pedazo de tierra del tamaño de un continente, que no se ha contado.
    Que no existe en el cine de nuestra América.
    Ese Amazonas ya se ha perdido.
    Pero en el cine, puede volver a existir.
    Pero en el cine, puede volver a existir.
    —CIRO GUERRA

    “En este momento no me es posible saber, querido lector, si la selva infinita ha comenzado en mí el proceso que ha tenido en muchos otros que se han aventurado en estas tierras, el de llegar a una completa e irremediable locura.
    Si este es el caso, solo puedo disculparme y pedir su entendimiento, pues lo que he visto y atestiguado en aquellas horas encantadas fue tal que es imposible describirlo con palabras que puedan acercarnos a tal belleza y esplendor. Lo único que sé es que, al igual que los demás que han despojado el grueso velo de sus ojos, cuando regresé yo ya me había convertido en otro hombre”.
    —THEODOR KOCH-GRÜNBERG, 1907