• «Es un documental que en realidad es una reflexión […] la historia convertida en algo poético. Es un film inmersivo y muy personal […] las grabaciones que vemos son fascinantes.»
    – Owen Gleiberman: Variety

    «Poética, melancólica reflexión sobre el paso del tiempo y las revoluciones que pudieron haber sido y no fueron. (…) trasciende largamente su punto de partida para establecer un diálogo íntimo entre lo personal y lo público.»
    – Luciano Monteagudo: Diario Página 12

    «Un ensayo cinematográfico fascinante (…) Salles deconstruye con empatía el acto de grabar.»
    – Bill Stamets: Chicago Sun-Times

  • «La película de Mendonça es una radiografía sobre la denominada nueva clase media brasileña a quienes presenta con toda su constante carga de hipocresía para tapar los miedos, con sus reacciones delirantes ante el ruido o con una vaga demostración de superioridad frente al vigilante del edificio».
    — José Luis García: Cinestel

    «La progresión lenta y cansina, el virtuosismo y estilo de algunos planos, la ubicación de la cámara en algunas escenas y la construcción de situaciones descontracturantes (ama de casa más aspiradora) le posibilitan una narración que hasta último momento tiene algo para mostrar».
    — Rolando Gallego: Escribiendo Cine

    «La irrupción a una propiedad por la noche, el maltrato al servicio doméstico, la puesta en escena de las torres de departamentos (a las cuales Mendonça Filho filma desde casas aledañas, mostrándolas imponentes, inalcanzables) evidencia la continua lucha de clases y poder en el que navega Sonidos vecinos».
    — El Carín

  • Siempre que miraba el mapa de mi país, veía una gran incógnita.
    Casi la mitad de él estaba cubierto por un territorio oculto, por un manto verde, del que nada sabía.
    Es el Amazonas, tierra inabarcable, que hemos reducido a unos pocos conceptos.
    Coca, droga, ríos, indios, guerra.
    Realmente no hay nada más allí?
    No hay una cultura, una historia?
    No hay un espíritu que trascienda?
    Los exploradores me enseñaron que sí.
    Aquellos hombres que lo dejaron todo, que arriesgaron todo, para mostrarnos un mundo que no
    podíamos haber imaginado.
    Y que hicieron contacto.
    Ese encuentro se dio en medio de uno de los genocidios más crueles que ha visto la humanidad.
    Puede el hombre, a través del arte y la ciencia, trascender la brutalidad?
    Algunos hombres lo hicieron.
    Los exploradores han contado su historia.
    Pero los nativos no.
    Su historia es esta.
    Un pedazo de tierra del tamaño de un continente, que no se ha contado.
    Que no existe en el cine de nuestra América.
    Ese Amazonas ya se ha perdido.
    Pero en el cine, puede volver a existir.
    Pero en el cine, puede volver a existir.
    —CIRO GUERRA

    “En este momento no me es posible saber, querido lector, si la selva infinita ha comenzado en mí el proceso que ha tenido en muchos otros que se han aventurado en estas tierras, el de llegar a una completa e irremediable locura.
    Si este es el caso, solo puedo disculparme y pedir su entendimiento, pues lo que he visto y atestiguado en aquellas horas encantadas fue tal que es imposible describirlo con palabras que puedan acercarnos a tal belleza y esplendor. Lo único que sé es que, al igual que los demás que han despojado el grueso velo de sus ojos, cuando regresé yo ya me había convertido en otro hombre”.
    —THEODOR KOCH-GRÜNBERG, 1907

  • “En un documental sobre su obra, Pedro Costa explicaba que hacer cine es muy sencillo: uno se levanta, va a la locación correspondiente, filma hasta que se hace tarde, se edita el material rodado y se vuelve a preparar todo para el día siguiente. Con esta cándida declaración, el autor portugués dejaba en claro una ética que lo llevaría a realizar, entre otros títulos, Ossos (1997), No quarto da Vanda (2000) y, más tarde, Juventude em marcha (2006); películas que mostraban a los personajes del ya desaparecido barrio de Fontaínhas en sus vidas diarias y pesares. En Cavalo Dinheiro, Costa retoma la figura de Ventura, aquel albañil inmigrante que en Juventude Em Marcha deambulaba como un fantasma por un mundo que ya no era el suyo. Esta vez, los fantasmas son otros y provienen de un pasado que dejó heridas ya imposibles de borrar. Así como John Ford mostraba la historia de todo un pueblo a través de un personaje, Costa, junto con Ventura (y también Vitalina y Tito), hace algo similar: retrata una forma de vida (y, a la vez, de hacer cine) que parece extinguirse o desaparecer entre las sombras.”
    – Marcelo Alderete.

  • «En su segundo largo, Eloy Enciso hace una apuesta radical, en el sentido más amplio de la palabra: una vuelta a las raíces pero, también, una poética que funde forma y fondo haciendo de lo fronterizo (la coexistencia del realismo estricto y la abstracción) el instrumento consecuente para explorar Arai, zona de tránsito galaico-portuguesa».
    – Jordi Costa: Fotogramas

    «imposibilidad que genera el misterio de sus diálogos enmarcados junto a la cotidianidad del trabajo y las faenas de la ganadería o el campo, permiten una manera de entender su arraigo y el visionado no ya desde el retrato social, sino como elemento cultural proclive a lo fantástico, reflejado en las canciones populares que entonan en el bar, el idioma gallego o en definitiva, su casi ancestral modo de vida».
    — Antonio M. Arenas

  • Imagen: AQUARIUS

    AQUARIUS

    «Aquarius està centrada en la tensión tácita de los barrios costeros, en la regla no dicha en voz alta pero que cumple ley del talión. Además estos espacios enfrentan una problemática más: la gentrificación y ruptura de sus últimos rescoldos para la vida comunitaria. El constante conflicto entre la preservación y demolición de centenas de inmuebles cobra forma cinematográfica en el discurso del director».
    – Lucía Miranda: El País

    «Aquarius es, simultáneamente, una poderosa celebración de su heroína independiente y una sátira mordaz de la corrupción institucional (. . . ) es una película ensimismada en la fascinación que tiene por los discos viejos rayados, por los lazos madre-hija, por los espacios que habitamos y que se transforman».
    – Mark Kermode: The Guardian

    «Si Aquarius es un filme que logra con creces todos sus cometidos –hablar sobre la gentrificación, la desigualdad social, la corrupción, el significado de los espacios como lugares de la memoria, el rol de la familia y de la mujer como ser activo– es porque su director lo construyó sobre buenos cimientos».
    – Rebeca Jimenez Calero: Icónica