Pájaros de verano

"Una historia épica del narco que te abrirá los ojos" – A. O. Scott: The New York Times. "Sin evadir los elementos típicos del género, Cristina Gallego y Ciro Guerra nos dan algo más vasto: una imagen de la tradicióny el misterio defendiéndose como pueden del voráz hocico capitalista" — Alonso Díaz de la Vega: Cinepremiere. "Pájaros de Verano cuenta con su propia capacidad de vuelo. No idealiza las comunidades indìgenas, pero esa combinación de sus ceremonias y creencias con temas e índole macabra, deja muchas inquietudes" — John Giraldo: Filmaffinity.  "Realismo trágico(...) La fotografìa es sencacional y a la cinta se le pala el alma, con elipsis de una contención prodigiosa y la autenticidad a flor de piel" — Federico Marín Bellón

  • «Una historia épica del narco que te abrirá los ojos»
    – A. O. Scott: The New York Times.

    «Sin evadir los elementos típicos del género, Cristina Gallego y Ciro Guerra nos dan algo más vasto: una imagen de la tradicióny el misterio defendiéndose como pueden del voráz hocico capitalista»
    — Alonso Díaz de la Vega: Cinepremiere.

    «Pájaros de Verano cuenta con su propia capacidad de vuelo. No idealiza las comunidades indìgenas, pero esa combinación de sus ceremonias y creencias con temas e índole macabra, deja muchas inquietudes»
    — John Giraldo: Filmaffinity. 

    «Realismo trágico(…) La fotografìa es sencacional y a la cinta se le pala el alma, con elipsis de una contención prodigiosa y la autenticidad a flor de piel»
    — Federico Marín Bellón


    • «Encantadora y auténtica (…) Su perspectiva de la vida de la clase media en Sudamérica es fresca y atractiva».
      — Deborah Young: The Hollywood Reporter

      «La película logra transmitir de manera muy sentida y efectiva, pasando del drama a la comedia, las sensaciones de Paola a lo largo de los distintos cambios que atraviesa con el correr de los años que pasan en esta memoir animada».
      — Diego Lerer: Micropsia

      «Cada escena es una sorpresa gráfica: la manera creativa y sugerente de dibujar y animar una alberca, el mar, la lluvia, el humo, las montañas de Cali o la naturaleza de Galápagos, o los increíbles paisajes urbanos».
      — Guilherme de Alencar Pinto: La Diaria

      «Una obra que logra tocar el corazón y abre una ventana muy personal, para que podamos espiar ese fascinante mundo de la psique femenina».
      — André Didyme-Dome: Rolling Stone Colombia

      • Imagen: AMAZONA

        AMAZONA

        «Este itrigante documental Colombiano, nominado a un premio Goya tras ganarse el apluso del público en festivales, rastrea el viaje emocional y físico de la directora para lograr resolver el misterio de su madre».
        – Jonathan Holland: The Hollywood Reporter

        «La palabra “personal” se queda corta para describir una aventura íntima y que toca temas sensibles como la libertad, el amor, la culpa, la crianza de los hijos y el empoderamiento de la mujer. Lo hace a través de un relato potente que logra interesar todo el tiempo al espectador».
        – Martha Ligia Parra: El Tiempo

        «En «Amazona» la cineasta colombiana Clare Weiskopf ahonda en la «fascinante» figura de su madre, Valerie Meikle, como punto de partida para una reflexión sobre la maternidad con la que pretende «abrir un montón de preguntas» para generar un debate entre los espectadores».
        – Alicia García de Francisco: El Diario

        «La cineasta colombiana Clare Weiskopf lleva al espectador a través de la jungla amazónica para compartir una experiencia sumamente personal: su lucha para reconocerse a sí misma como madre y la confrontación de su pasado».
        – Marcela Vargas: Gatopardo

        • Los viajes del viento es una singular road movie a través de la tierra de la música vallenata. Un viaje por regiones inexploradas, de geografía exuberante, una celebración de la música y las tradiciones más ricas de nuestro continente.

          “Esta es la historia de un viaje. Un viaje hacia el principio, hacia el espíritu, hacia nuestra alma. Hacia aquello que unió a nuestra raíz blanca, negra y nativa en algo único. Único como la música que de ahí surgió. Durante siglos nos hemos preguntado qué es lo que nos separa; ahora es tiempo de preguntar qué es lo que nos une. Eso que nos unirá a dos seres errantes, Ignacio y Fermín, vagabundos en busca de algo que necesitan, pero que desconocen. Que nos llevará junto a ellos a descubrir nuevos mundos, nuevas aventuras, nuevas almas. Todo contado con el esplendor de una tierra, nuestra tierra, aún desconocida por nosotros mismos, como telón de fondo. Y al final, el principio. Y otro viaje más”.

           

          Ciro Guerra, Director

          • «Con El vuelco del cangrejo se revalida que el cine latino está pasando por uno de los mejores momentos de los últimos años y que gracias a una renovación en la camada de directores está surgiendo un nuevo cine».
            — Juan Pablo Russo: Escribiendo Cine

            «El vuelco del cangrejo logra mostrarnos cómo es la vida en ese pequeño pueblo llamado La Barra. Y su propio título, que es el nombre de uno de los pocos juegos que distraen a los niños de la comunidad, se convierte en una metáfora que puede ser interpretada de cualquier manera. Por ejemplo, como una manera de decir que hay que tener valor para no quedarse atrás de la vida. Y estamos a merced de lo que venga».
            — Ricardo Silva Romero: Semana

            «Bien pensada, bien producida, con una idea estética sólida e intencionada, El vuelco del cangrejo aparece con fuerza y con un sello propio en el panorama del cine nacional. No se trata de ver en ella una nueva esperanza o un nuevo manifiesto, ni siquiera una nueva dirección a seguir. Es, sencillamente, una película auténtica».
            — Ana María Trujillo: Razón Pública

            En El vuelco del cangrejo, Navia muestra un enorme control de su medio y un aún más gran control de los detalles narrativos. Asimismo, lo sobrio de la visión y de la historia, le dan a la película un aire atéreo y un aura de misterio que hará que se pueda distinguir el sello artístico del director».
            — John Anderson: Variety

            • Siempre que miraba el mapa de mi país, veía una gran incógnita.
              Casi la mitad de él estaba cubierto por un territorio oculto, por un manto verde, del que nada sabía.
              Es el Amazonas, tierra inabarcable, que hemos reducido a unos pocos conceptos.
              Coca, droga, ríos, indios, guerra.
              Realmente no hay nada más allí?
              No hay una cultura, una historia?
              No hay un espíritu que trascienda?
              Los exploradores me enseñaron que sí.
              Aquellos hombres que lo dejaron todo, que arriesgaron todo, para mostrarnos un mundo que no
              podíamos haber imaginado.
              Y que hicieron contacto.
              Ese encuentro se dio en medio de uno de los genocidios más crueles que ha visto la humanidad.
              Puede el hombre, a través del arte y la ciencia, trascender la brutalidad?
              Algunos hombres lo hicieron.
              Los exploradores han contado su historia.
              Pero los nativos no.
              Su historia es esta.
              Un pedazo de tierra del tamaño de un continente, que no se ha contado.
              Que no existe en el cine de nuestra América.
              Ese Amazonas ya se ha perdido.
              Pero en el cine, puede volver a existir.
              Pero en el cine, puede volver a existir.
              —CIRO GUERRA

              “En este momento no me es posible saber, querido lector, si la selva infinita ha comenzado en mí el proceso que ha tenido en muchos otros que se han aventurado en estas tierras, el de llegar a una completa e irremediable locura.
              Si este es el caso, solo puedo disculparme y pedir su entendimiento, pues lo que he visto y atestiguado en aquellas horas encantadas fue tal que es imposible describirlo con palabras que puedan acercarnos a tal belleza y esplendor. Lo único que sé es que, al igual que los demás que han despojado el grueso velo de sus ojos, cuando regresé yo ya me había convertido en otro hombre”.
              —THEODOR KOCH-GRÜNBERG, 1907

                • Mi concepción sobre el cine y la vida han cambiado desde hace unos años cuando me diagnosticaron una enfermedad degenerativa. Comenzó para mí una búsqueda de sanación y en el proceso, lo que más me impacto fue sentir una verdadera y sincera empatía por el dolor del otro. Fue poder reconectarme con otro ser humano. Y ahí encontré lo que para mi es el corazón de Violencia como película: generar una empatía por el otro a partir del dolor. Por eso Violencia es
                  una película sobre la experiencia vivencial de la violencia, y no una película que simplemente cuenta una historia. No quería que la película se redujera únicamente a tres personas sino por el contrario quería que ellos fueran arquetipos de los cientos de personas que atraviesan las mismas situaciones. Para lograr aquello desarrollé la observación de la cotidianidad de los protagonistas. Fue crear lazos con ellos a partir de acompañarlos en su vida, en sus momentos más privados y en los más públicos. Fue a fuerza de poder estar con ellos viéndolos hasta en los más pequeños detalles que logré reconocerlos como mis pares. Simplemente observando, permitiendo que el paso del tiempo cimentara una relación con ellos sin necesidad de explicarlos o darle un juicio de valor a lo que viven o hacen. Violencia son tres historias distintas que destruyen el espíritu, los sentimientos y el cuerpo, y allí encuentro una película en la cual el espectador será capaz de identificar al otro como un ser humano de carne y hueso y será capaz de mover su corazón.
                  –Jorge Forero