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    “Esta película es un homenaje y una reactivación crítica de la primera época del cine documental independiente en Colombia. Hacer cine sobre el cine, preservar, restaurar y experimentar con los archivos es nuestra forma de contribuir críticamente a la memoria y el patrimonio audiovisual colombiano. Esas películas anhelaban transformar la realidad; nosotros las hemos visto y creemos que sus imágenes aún pueden sobrevivir más allá de la pantalla.” – Jacobo del Castillo

    Esta historia es guiada por tres cineastas cuyas películas hacen parte del momento inaugural del documental político colombiano: Carlos Álvarez (1943-2019), Marta Rodríguez (1933) y Carlos Sánchez (1945). Con sus reflexiones activan también las películas de otros realizadores como Carlos Mayolo, Luis Ospina, Diego León Giraldo y Jorge Silva, entre otros. Ellos reflexionan sobre su oficio, sus propias vidas y las imágenes que capturaron.

    Carlos Álvarez (1943-2019) – Cineasta y crítico de cine. Fue quien acuñó el concepto del tercer cine colombiano. Asalto, su primer cortometraje producido en 1968 es una crítica a la intervención militar en el campus universitario. Su obra se inscribe bajo el estilo de los cortometrajes de agitación, en sintonía con los trabajos del cubano Santiago Álvarez y el uruguayo Mario Handler. Fue parte del grupo Cine Popular Colombiano. Un gran cómplice en la realización de esta película en la que nos dejó sus últimos testimonios antes de morir.

    Marta Rodríguez (1933) – Como una de las mujeres pioneras del cine documental en Colombia y América Latina, Marta lleva más de 50 años filmando. Como precursora del cine social y etnográfico, ha acompañando durante décadas a comunidades indígenas y campesinas. Hoy, a sus 87 años, continúa haciendo cine. Su más reciente producción es La sinfónica de los Andes.

    Carlos Sánchez (1945) – Es uno de los más jóvenes de la generación. Como cinefotógrafo participó en una infinidad de proyectos, desde piezas del cine militante en Colombia y Chile, hasta grandes producciones de ficción. Tiene un gran sentido del humor y la memoria intacta. En sus archivos fotográficos reposan algunas huellas de la violencia del país.

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    “Los conductos cuenta la historia de un joven que acaba de escapar de una secta religiosa tras darse cuenta de la manipulación mental a la cual había estado sometido. Emancipado por fin, este joven busca la manera de reintegrarse en la sociedad. Una sociedad en la que no encuentra su lugar, una sociedad que siempre le ha mantenido al margen. La película se basa libremente en aspectos de la vida de mi amigo Pinky, quien interpreta el papel principal.” Camilo Restrepo. París, 2021

    “Pinky realmente pasó varios años en una secta religiosa bajo las órdenes de un gurú que se hacía llamar el Padre. Cuando Pinky consiguió escapar de la secta, quedó con la idea fija de que su deber era matar al Padre si algún día se presentaba la oportunidad. Más allá de su propia venganza, Pinky pensaba evitar así el adoctrinamiento de otros jóvenes como él. Hablé mucho con Pinky sobre este deseo de venganza. Poco a poco surgió la idea de ayudarle a cometer este crimen. A cometerlo ficticiamente y explorar así las consecuencias de ese acto. Así fue como nació la idea de hacer una película.” Camilo Restrepo. París, 2021

    “En Los conductos hay situaciones que reflejan la vida real de Pinky. Pero este aspecto documental no me parecía suficiente para traducir el profundo cuestionamiento por el que pasaba. Pues la manipulación de la que había sido víctima había diluido en él los límites entre el bien y el mal, entre la justicia y la injusticia, entre la verdad y la mentira. Para contar esta dimensión mental de la historia de Pinky, elegí integrar en la película personajes de la literatura y de la historia. Personajes que tienen en común haber también cuestionado el orden moral de la sociedad. Los conductos es, pues, una película de ficción, generada por un hecho ficticio: un asesinato nunca cometido. Una ficción deliberadamente alejada de la tendencia realista dominante en el cine latinoamericano.” Camilo Restrepo. París, 2021

    “Los conductos es un urgente grito de resistencia contra las estructuras de opresión y los sistemas hegemónicos de representación. Sus portales y pasadizos subterráneos proporcionan espacios liminales de pensamiento, misterios que están apropiadamente sin resolver pero que se anticipan en un estado continuo de incertidumbre compuesto por fragmentos, como luces al final de un túnel, verdad en medio de la confusión, esperanza en medio de la desesperación.” Andréa Picard. MUBI Notebook

  • “A surprisingly real and visually amazing story (…) Perhaps the harsh stories about drugs are nothing new, but this one sure has something deep to share.”
    – Owen Gleiberman: Variety

    “The war takes on a mithological tone to narrate what it is, essentially, a story about latinamerican gangsters (…) the makers assume a sober tone that evades the narco movies’ violent excesses.”
     
    Leonardo García Tsao: La Jornada 

    “The result is potent, articulate,  splattered by extraordinary sequences, and it is build wiht a maginific sense of rythm.”
    Sergio Huibobro: Cine Premier 

    “Superbly crafted (…) it intelligently  explores how longstanding traditions can be gradually upended by drugs, money and outside influences.
     Jordan Mintzer: The Hollywood Reporter

    “Is an engrossing narco-thriller which deftly balances the storytelling tradition of the Wayuu with the genre conventions of the crime movie and the western.”
     Wendy Ide: Screendaily


  • “Charmingly authentic (…) its perspective on middle-class life in South America is fresh and engaging.”

    – Deborah Young: The Hollywood Reporter

    “The film manages to transmit, in a very felt and efective way, going from drama to comedy, Paola’s feelings throughout the different changes she goes through the years in this animated memoir.”
    – Diego Lerer: Micropsia

    “Each scene is a graphic surprise: the suggestive and creative way to draw and animate the sea, the rain, the smoke, the Cali mountain, or the nature from the Galápagos, or the amazing urban landscapes.”
    – Guilherme de Alencar Pinto: La Diaria

    “A work that reaches the heart and opens up a personal window, so that we can peak into the fascinating femenine psique.”
    – André Didyme-Dome: Rolling Stone Colombia

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    «Este itrigante documental Colombiano, nominado a un premio Goya tras ganarse el apluso del público en festivales, rastrea el viaje emocional y físico de la directora para lograr resolver el misterio de su madre».
    – Jonathan Holland: The Hollywood Reporter

    «La palabra “personal” se queda corta para describir una aventura íntima y que toca temas sensibles como la libertad, el amor, la culpa, la crianza de los hijos y el empoderamiento de la mujer. Lo hace a través de un relato potente que logra interesar todo el tiempo al espectador».
    – Martha Ligia Parra: El Tiempo

    «En “Amazona” la cineasta colombiana Clare Weiskopf ahonda en la “fascinante” figura de su madre, Valerie Meikle, como punto de partida para una reflexión sobre la maternidad con la que pretende “abrir un montón de preguntas” para generar un debate entre los espectadores».
    – Alicia García de Francisco: El Diario

    «La cineasta colombiana Clare Weiskopf lleva al espectador a través de la jungla amazónica para compartir una experiencia sumamente personal: su lucha para reconocerse a sí misma como madre y la confrontación de su pasado».
    – Marcela Vargas: Gatopardo

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    Los viajes del viento es una singular road movie a través de la tierra de la música vallenata. Un viaje por regiones inexploradas, de geografía exuberante, una celebración de la música y las tradiciones más ricas de nuestro continente.

    “Esta es la historia de un viaje. Un viaje hacia el principio, hacia el espíritu, hacia nuestra alma. Hacia aquello que unió a nuestra raíz blanca, negra y nativa en algo único. Único como la música que de ahí surgió. Durante siglos nos hemos preguntado qué es lo que nos separa; ahora es tiempo de preguntar qué es lo que nos une. Eso que nos unirá a dos seres errantes, Ignacio y Fermín, vagabundos en busca de algo que necesitan, pero que desconocen. Que nos llevará junto a ellos a descubrir nuevos mundos, nuevas aventuras, nuevas almas. Todo contado con el esplendor de una tierra, nuestra tierra, aún desconocida por nosotros mismos, como telón de fondo. Y al final, el principio. Y otro viaje más”.

     

    Ciro Guerra, Director

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    «Con El vuelco del cangrejo se revalida que el cine latino está pasando por uno de los mejores momentos de los últimos años y que gracias a una renovación en la camada de directores está surgiendo un nuevo cine».
    — Juan Pablo Russo: Escribiendo Cine

    «El vuelco del cangrejo logra mostrarnos cómo es la vida en ese pequeño pueblo llamado La Barra. Y su propio título, que es el nombre de uno de los pocos juegos que distraen a los niños de la comunidad, se convierte en una metáfora que puede ser interpretada de cualquier manera. Por ejemplo, como una manera de decir que hay que tener valor para no quedarse atrás de la vida. Y estamos a merced de lo que venga».
    — Ricardo Silva Romero: Semana

    «Bien pensada, bien producida, con una idea estética sólida e intencionada, El vuelco del cangrejo aparece con fuerza y con un sello propio en el panorama del cine nacional. No se trata de ver en ella una nueva esperanza o un nuevo manifiesto, ni siquiera una nueva dirección a seguir. Es, sencillamente, una película auténtica».
    — Ana María Trujillo: Razón Pública

    En El vuelco del cangrejo, Navia muestra un enorme control de su medio y un aún más gran control de los detalles narrativos. Asimismo, lo sobrio de la visión y de la historia, le dan a la película un aire atéreo y un aura de misterio que hará que se pueda distinguir el sello artístico del director».
    — John Anderson: Variety

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    Siempre que miraba el mapa de mi país, veía una gran incógnita.
    Casi la mitad de él estaba cubierto por un territorio oculto, por un manto verde, del que nada sabía.
    Es el Amazonas, tierra inabarcable, que hemos reducido a unos pocos conceptos.
    Coca, droga, ríos, indios, guerra.
    Realmente no hay nada más allí?
    No hay una cultura, una historia?
    No hay un espíritu que trascienda?
    Los exploradores me enseñaron que sí.
    Aquellos hombres que lo dejaron todo, que arriesgaron todo, para mostrarnos un mundo que no
    podíamos haber imaginado.
    Y que hicieron contacto.
    Ese encuentro se dio en medio de uno de los genocidios más crueles que ha visto la humanidad.
    Puede el hombre, a través del arte y la ciencia, trascender la brutalidad?
    Algunos hombres lo hicieron.
    Los exploradores han contado su historia.
    Pero los nativos no.
    Su historia es esta.
    Un pedazo de tierra del tamaño de un continente, que no se ha contado.
    Que no existe en el cine de nuestra América.
    Ese Amazonas ya se ha perdido.
    Pero en el cine, puede volver a existir.
    Pero en el cine, puede volver a existir.
    —CIRO GUERRA

    “En este momento no me es posible saber, querido lector, si la selva infinita ha comenzado en mí el proceso que ha tenido en muchos otros que se han aventurado en estas tierras, el de llegar a una completa e irremediable locura.
    Si este es el caso, solo puedo disculparme y pedir su entendimiento, pues lo que he visto y atestiguado en aquellas horas encantadas fue tal que es imposible describirlo con palabras que puedan acercarnos a tal belleza y esplendor. Lo único que sé es que, al igual que los demás que han despojado el grueso velo de sus ojos, cuando regresé yo ya me había convertido en otro hombre”.
    —THEODOR KOCH-GRÜNBERG, 1907

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    Mi concepción sobre el cine y la vida han cambiado desde hace unos años cuando me diagnosticaron una enfermedad degenerativa. Comenzó para mí una búsqueda de sanación y en el proceso, lo que más me impacto fue sentir una verdadera y sincera empatía por el dolor del otro. Fue poder reconectarme con otro ser humano. Y ahí encontré lo que para mi es el corazón de Violencia como película: generar una empatía por el otro a partir del dolor. Por eso Violencia es
    una película sobre la experiencia vivencial de la violencia, y no una película que simplemente cuenta una historia. No quería que la película se redujera únicamente a tres personas sino por el contrario quería que ellos fueran arquetipos de los cientos de personas que atraviesan las mismas situaciones. Para lograr aquello desarrollé la observación de la cotidianidad de los protagonistas. Fue crear lazos con ellos a partir de acompañarlos en su vida, en sus momentos más privados y en los más públicos. Fue a fuerza de poder estar con ellos viéndolos hasta en los más pequeños detalles que logré reconocerlos como mis pares. Simplemente observando, permitiendo que el paso del tiempo cimentara una relación con ellos sin necesidad de explicarlos o darle un juicio de valor a lo que viven o hacen. Violencia son tres historias distintas que destruyen el espíritu, los sentimientos y el cuerpo, y allí encuentro una película en la cual el espectador será capaz de identificar al otro como un ser humano de carne y hueso y será capaz de mover su corazón.
    –Jorge Forero